martes, 4 de enero de 2011

--- Ni tan calvos, ni tan peludos!!!

NI TAN CALVOS, NI TAN PELUDOS!!!

Queridos amigos, esta nota es para iniciar en año movilizando el blog y dando señales de vida. Acabo de recibir un mail desde el exterior, enviado por un amigo, colega y compañero de universidad, con un texto publicado en un periódico argentino. La nota en cuestión es un terrible y virulento ataque al actual gobierno nacional.
Ese mismo mail fue contestado por otro amigo y colega,  también compañero de universidad y también radicado en el exterior, pero en otro país diferente del primero. La contestación del segundo amigo es interesante, pues pone sobre el tapete la realidad con la que se enfrenta cualquier argentino que viva en el exterior, ante los ciudadanos de esos países con quienes convive, y quienes le preguntan cuánto de verdad hay en esas notas.
Transcribo primero la nota periodística de origen. Luego transcribo el mail de mi segundo amigo, y finalmente incluyo una reflexión mía. Reflexión que envié a todo el mailing citado en ambos mails. Me gustaría sus comentarios. Abrazo a todos. Que tengan hermoso día y muy buen año 2.011. Cuídense (...en particular, cuídense de periodistas como el de esta nota. Tanta fachada de indignación pública, generalmente oculta otros intereses!)
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1) LA NOTA PERIODÍSTICA EN CUESTIÓN
Pérdida de la Conciencia Crítica y Social
Por el Lic. Gustavo Adolfo Bunse para el Informador Público
La República es lisa y llanamente, un andrajo político y social. Víctima de la peor incompetencia de gestión, de una perversa y dañina tarea de depredación para  convencer al mundo de que somos un baldío, arrinconada en el peor de los eschenarios de la prudencia inversora mundial… y abandonada por todos los dioses del Olimpo, la República Argentina - aun con viento de cola- rueda hacia el abismo… como si fuera la piedra de Sísifo.
Y lo más grave… es que todo está dado para que los síntomas graves de la descomposición, queden hoy aquí… enmascarados en una especie de holograma de país, que es el que va quedando a partir de miles de distorsiones de precios relativos, cientos de postergaciones y de una plaga de subsidios que han onvertido todo en una enorme ficción.
Un holograma de país, saqueado por sus gobernantes ante nuestra vista. Los mercenarios que formaban parte de la escolta de los emperadores de Roma se llamaban latro, latronis, y el verbo latrocinare significaba ‘servir en ese pequeño ejército que era la escolta del imperio’.
Con la descomposición del Imperio romano, el sueldo de los “latronis” empezó a demorarse hasta que terminó por no llegar más, con lo que, por tratarse de asalariados que tenían el derecho de portar armas, se convirtieron en ladrones y salteadores, dando lugar al significado actual de ladrón y latrocinio.
Ella… nuestra viuda plañidera, después de la muerte del Corruptor, se las tuvo que ver súbitamente con una gran parte de “arreglos” y pactos dinerarios, distribuciones por izquierda, premios raros mensualizados, cuotas negras, alícuotas por contraprestaciones especiales de servicios muy privados y compromisos personales íntimos, gran parte de los cuales eran manejados por la “cohorte” de cajeros que tenía el extinto y que encabezó siempre el gran Visir de la Planificación Federal.
Tuvo pues que proceder ella a convalidar o a colapsar, según su criterio, las partes de la trama que consideró apropiadas a su visión de latrocinio y que lucían ciertas y útiles… o acaso sin fundamento.
Muchos “escoltas” y mercenarios, sin el cheque en su fecha habitual, se sintieron abandonados y/o despreciados… librados a la buena de Dios. La distribución interna del latrocinio, sufrió entonces un fatal proceso de “barajar y dar de nuevo”. Nada de esperar. Rearmar y seguir robando.
El fallecido… que había copiado lo peor de Esparta, dejó también varios condenados al fondo del barranco Apótetas… al pie del monte Taygeto donde serían despeñados. Con esos condenados al Taygeto que hubo de legarle a su esposa, ella decidió decretar la derogación plena de las culpas de algunos escoltas y mercenarios (los latronis).
Puede verse hoy… como hay cosas mucho peores que la mañosa figura del terrorismo de Estado, del 73 y 74 siendo antes bien, que las medidas a las que se alude, fueron tomadas por orden de una mandataria instalada. Por ejemplo, bajo el amparo de la supuesta democracia hoy sacralizada en su versión más falsa… hay una acción mucho más dañina que todas las violaciones legales juntas: la depredación institucionalizada.
Me refiero a aquella que es, precisamente, orquestada desde el pináculo del poder, perversamente justificada por la vigencia de una sacra seudo democracia y por la política de las mayorías que el sistema impone.
Los políticos… ciegos y sordos… hacen una defensa corporativa de cualquier barbaridad. Cuando prende este virus, entonces ya no hay remedio alguno.
Los más elementales niveles de conciencia crítica, quedan aturdidos y reducidos, saturados por legiones que enarbolan la peor perversidad organizada desde el gobierno del Estado. La confusión empieza a reinar entonces y se instala el acostumbramiento a cualquiera de estas desviaciones como caldo de cultivo ideal para la pérdida de la conciencia crítica social y para el colapso de la identidad de las cosas simples.
Y a fuerza de terribles confusiones… editadas y publicadas en miles de Boletines Oficiales, el ciudadano, absorto, perplejo o indolente… tiende a confundir la acción con la expiación, y es así que termina viendo como una conquista… a su propio aniquilamiento. Una especie rara de cinismo colectivo, de hipocresía social… hace que todos ya estemos llegando a pensar que es algo absolutamente normal… o que son propias de nuestro sistema… la depredación gubernamental y la manipulación psicológica de la turbamulta…
Viven, desde el gobierno, sólo para entorpecernos y confundirnos. Y nosotros, ante ello, bajamos la cerviz, como estúpidos de enciclopedia, apostados sin pudor en una cornisa… que da al abismo, desde la que, sin esfuerzo, podemos ver la nada.
El hartazgo ha superado ampliamente a quien esto escribe. Esta mujer nefasta, aprendió a rechazar la doctrina de las obligaciones de un mandatario, y ya realmente no tiene la menor idea del compromiso ineludible de hacerse cargo de todas las culpas del Estado, incluyendo si fuere menester, hasta el fusilamiento de Dorrego. Por eso vive diciendo que no es responsable de nada de lo malo que ocurre. Después de seis años de pincharle los teléfonos hasta a sus propios hijos, advirtió ahora que la culpa “es de un complot”.
Es probable que el cartel de imbéciles que tenemos en la frente cada uno de los ciudadanos de esta Nación, sea todavía hoy, muy magnánimo. Las cosas son así. Acaso una 10% de la gente le cree, otro 20% vive en estado de ignorancia o perplejidad, otro 20% vive con la angustia de salvar su pellejo… y a un 50% le importa todo… verdaderamente un bledo.
El paisaje se completa con un nutrido grupo de empresarios rastreros y dirigentes expertos en genuflexión, que asisten a cada anuncio que hace, aplaudiéndole sus gestos e impulsándola a que prosiga con alguna nueva fábula de La Fontaine o de Samaniego. Son ellos, los empresarios de la rosada (así se llaman) una piara, una caterva de arrodillados que le besa los anillos, le refrenda y le ovaciona la teoría de que…cualquier situación crítica, es producto de perversidades infligidas sobre su esfuerzo, para malograr la Nación.
El equipo de gobierno y los empresarios de la rosada son sólo unas 20 personas. No más que eso. El hartazgo suele devenir en la ira con un prolapso imprevisible. Sin que nadie sepa la causa, llegará el día en que, todos los ciudadanos transidos de hartazgo… postrados o aún en sillas de ruedas… irán a buscarlos con una recortada… para volarles los huevos. Pues una cosa es errar, trazar un plan y tropezar con errores, elegir el camino equivocado, o acaso perder el rumbo.
Pero algo bien distinto es tener a toda la sociedad en estado permanente de zozobra, y arrojarla cada día, de ex profeso, para que transite la peor crispación, la confusión y la angustia, avisándole que las cosas van a seguir así por bastante tiempo. Robándole en la cara, depredándole con sorna el hábitat… y aserrando el piso de cualquier esperanza.
Todavía hay un pequeño porcentaje de gente que les cree: entregado ya a cualquier humillación, abnegado y urgido por la vida, intuye que este gobierno conserva ventajas para sostenerse, más por la inexistencia de la oposición y sus errores, que por los méritos propios. Las carambolas del destino han favorecido mucho su doctrina, pero esta vez acaso pueden llevarlos, por ese mismo rumbo, a una calamidad inesperada.
La absoluta permisividad y el galantismo abolicionista que fueron base de la construcción de su poder demagógico siguen hoy… siendo las raíces ideológicas fundamentales de la viuda “residente”. Ha llegado incluso, en su delirio retórico, a querer lavarse bien las manos, ensayando un párrafo admonitorio hacia los fallos de los jueces que ella misma nombró junto con su marido.
Jueces, en su mayoría, que juraron apoyando la mano sobre una olla de estofado con papas, o algo así, donde aceptaron cumplir con todos esos axiomas políticos permanentes para la magna posteridad nacional de la República. En efecto, por vía del absurdo y de la contradicción, hoy ya quedaron fulminadas por completo, las facultades coercitivas del estado.
Y el monopolio del uso de la fuerza ya se halla en manos de los grupos civiles que son la milicia dependiente de esta mujer. Es el epílogo trágico para refrendar la teoría presidencial del “Estado ausente” en el control del orden público, que ha dejado abiertas de par en par las puertas para que, el uso de la fuerza y la violencia, quede sin remedio en manos de minorías que decidan caprichosamente el momento y el modo para desarrollar acciones con cualquier pretexto (pero muy en especial para defenderla a ella, como ícono de la democracia amenazada).
Es penoso que la sociedad haya quemado y convertido en cenizas… su único reaseguro de dignidad: la conciencia crítica. Aún empujada por el gobierno a hacerlo, no tiene excusa humana posible. La contracara peligrosa para el gobierno es que todos los parásitos de la escoria social que rodean a la viuda, saben bien que esa cabriola, se va a estrellar… más temprano que tarde contra la realidad… ésa que regresa fatalmente siempre a cobrar su parte de razón. Y no negocia.
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2) LA REFLEXIÓN DE MI OTRO AMIGO
Queridos amigos,
Cuando leo esas cartas de odio de argentino a argentino, aunque sean de distintas creencias, como argentino residente en el extranjero no puedo dejar de preguntarme cual será la verdad y cual la exageración y la mentira de los dos lados. 
Mi familia fue tradicionalmente del partido Radical. Mi padre fue consejal por ese partido por muchos años hasta que decidió declararse independiente por muchas razones que desacreditaban al radicalismo. Yo le ayudé a preparar algunos discursos. Con ello quiero dejar claro que si yo estuviera en Argentina sería de la oposición (Supongo). Pero,en el extranjero, con mis relaciones canadienses, chilenas, americanas, brasileras, etc., me siento algo molesto cuando me felicitan por la buena tarea que ha hecho Kitchner con toda latinoamerica, él fue aparentemente quien empezó con la unión de los países del sur. De la viuda, los balances que se muestran son positivos y en general el balance de su gobierno ha sido beneficioso para el país a los ojos del mundo...Entonces...pregunto... ¿que actitud me conviene tomar?... La del argentino orgulloso de su país en el extranjero, explicando que hay problemas "caseros" que arreglar ? ¿O me pongo a despotricar en contra de mi país exponiendome a hacer el ridículo? La Cristina quedó muy abajo de Lula pero no llegó tan bajo como Chavez o el Evo Morales.....Sabemos que salvo Illia, todos los gobernantes argentinos fueron corruptos...Es esta mujer peor?... Si trato de escribir una historia quien es el peor? y si medimos la popularidad del gobierno actual....Como saldría?......Hoy día no se puede discriminar el votante. Insisto, de estar allí yo no votaría por ella pero sería parte de la minoría ?
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MI REFLEXIÓN FINAL
Querido Eduardo: coincido contigo. El odio “de argentino a argentino”, como muy bien has definido, nos viene corroyendo la moral y viene falseando los tramos más importantes de nuestra historia, desde el día (trágico día) en que ese odio empujó a Lavalle a fusilar a Dorrego(1): nada más ni nada menos que a su propio hermano de crianza (porque sus familias eran amigas, y ambos fueron amamantados por la misma nodriza).Y si Lavalle fue quien dio la orden de fusilamiento, lo hizo luego de leer la carta por demás insidiosa que respecto  a la detención de Dorrego, le envió Salvador María del Carril; uno de  sus “jefes ideológicos” que durante décadas le transmitieron su odio. Los “hombres de negro”, como el mismo Lavalle los definió al conmemorar los 20 años de esa tragedia,  compungido ante los oficiales de las tropas que aún le quedaban en su huída hacia el norte, pocos días antes de suicidarse(2).
Desde aquél momento, una interminable cadena de odio de "argentino contra argentino,"  viene movilizando a los actores de cualquier signo. Todos en contra del otro y nadie a favor de algo. Desde Unitarios contra Federales (y viceversa), hasta su versión moderna y contemporánea de radicales contra peronistas (…y viceversa), casi ningún gobernante ni grupo político trabajó a favor del conjunto de los argentinos. Y me atrevo a decir que NINGÚN ESCRIBA PÚBLICO, como el firmante de la nota del inicio, trabajó objetivamente. Sino que lo hizo a favor de los intereses que movían al medio periodístico (gráfico, oral, televisivo) para el cual trabajó.
Estoy convencido que ese odio “de argentino contra argentino” fue fogoneado desde afuera, para dividir y aprovechar la situación. Desde la nefasta y tristemente célebre (… al menos para mí) actuación de Mr. Robertson(3) en nuestro país, hasta el día de hoy. Pasando por tantos otros hechos que sería largo y quizá aburrido mencionar acá, no es posible leer nada que no esté sesgado hacia uno u otro lado.
Desde que tengo uso de razón, no he leído nada que, a la par de resaltar los errores de un gobernante, también destaque sus aciertos. Entonces, para quien como tú vive en el exterior, debe ser poco menos que imposible explicar que Argentina también tuvo y tiene aciertos y tiene gente rescatable de uno y otro signo político. Cómo explicar a un extranjero que Perón no fue ni tan Dios, ni fue tan demonio? Y digo Perón, como puedo decir Alfonsín, Menem, De La Rúa, o (casi) cualquier otro, incluyendo a los gobiernos militares. Cómo gobernar un país sin afectar intereses particulares o de grupo, y cómo hacer para que los afectados automáticamente no se enceguezcan y se pongan a cascotear tu gestión desde la vereda de enfrente? Creo que es poco menos que imposible.
Para concluir, y sin hacer juicios de valor respecto al actual gobierno, ni a ningún otro, te digo que los pueblos tienen los gobernantes QUE SE LES PARECEN. Y a título de ejemplo, te cuento una situación que me tocó vivir, siendo Secretario Técnico de la comuna de mi ciudad durante dos años: desde Diciembre del 2.001, en pleno cacerolazo y caída de De la Rúa, hasta Diciembre del 2003. Sin un peso partido por la mitad.
En ese cargo me tocaba tratar con prácticamente todo el pueblo.  Desde atender desde la falta de una lamparita en la calle, hasta hacer la planta de tratamiento de residuos. Y lo que más me llamó la atención en esos dos años, fue una frase TERRIBLE, con mayúsculas. En el diálogo diario con gente de todos los niveles, si eran de confianza me lo decían enseguida, y si no me lo decían cuando tomaban confianza. Palabras más o menos, la frase repetida era la siguiente: “APROVECHÁ QUE ESTÁS EN EL CARGO, QUE SI NO ROBÁS VOS, ROBAN OTROS!” O sea que prácticamente la gran mayoría de los habitantes de este pueblo (unos 10.000, lo cual es buena muestra estadística), son potenciales ladrones, de acceder a un cargo público. Esta frase da pie para aquél viejo ruego que dice: “Yo no le pido a Dios que me dé, sino que me ponga cerca de donde haya!”
Abrazo a todos. Que tengan buen año. No desesperar, que Argentina sobrevivirá inclusive a los  mismos argentinos. Cuídense y sean felices!!! - Miguel
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(1) Fusilamiento que el licenciado Bunse, firmante de la nota inicial, menciona como “tarea ineludible” del gobernante de turno, dando muestra de un sesgo también ineludible en la historia que maneja a su antojo.
(2) Suicidio que la historia "oficial" modificó a su conveniencia, haciéndolo aparecer como asesinato.
(3)  Me refiero a aquél “viajero” británico que siempre que hubo alguna acción importante para el futuro de nuestro país, el “casualmente pasaba" por las cercanías. Así fue que Mr. Robertson fue testigo “casual” del combate de San Lorenzo, por ejemplo. Del mismo modo en que “casualmente” fue uno de los que negoció la primera deuda externa del país: el empréstito de la Baring Brothers durante la presidencia de Rivadavia.
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