sábado, 11 de septiembre de 2010

--- HISTORIAS DE PAPAS (9)

¡Tero, tero!Image by solofotones via Flickr
HISTORIAS DE PAPAS (9)
Pasado el apuro de la papa caliente, nuestro muchachito inició la tarde entre las bromas de los peones con los que se cruzó en sus tareas, quienes enseguida habían incorporado la anécdota de la papa al acervo de las historias simples con las que alegraban sus eglógicas vidas. A media tarde el patrón apareció de nuevo, salió en el auto a recorrer los potreros de los novillos y lo llevó para abrir las tranqueras.
Seguro que el patrón no sabía nada lo de la papa, porque no le hizo ninguna broma y ni siquiera le mencionó el tema. Era bueno el patrón, quien trató de enseñarle a encontrar nidos de tero. Mientras un cazal de teros revoloteaba sobre el auto, le indicó que fuese hasta un lugar próximo, entre un cardo y una bosta de vaca, donde seguramente estaba el nido. Caminó hacia el lugar, LEER MÁS >>>
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viernes, 10 de septiembre de 2010

--- HISTORIAS DE PAPAS (8)

Olla de papas cocidasImage via Wikipedia
HISTORIAS DE PAPAS (8)
Lleno ya el balde de agua en el molino, escuchó los tañidos de la campana de la cocina y corrió hacia el comedor llegando con las alpargatas mojadas por las salpicaduras. Justo en ese momento la cocinera traía a la mesa un estofado de carne y papas recién retirado del fuego y al ver la olla se desesperó. Nunca en su vida de muy pobre recordaba haberse llenado en serio comiendo y al ir a sentarse en el lugar vacío que justo quedaba frente a la olla destapada, no aguantó más, manoteó una papa y se la metió en la boca. LEER MÁS >>>
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lunes, 6 de septiembre de 2010

--- HISTORIAS DE PAPAS (7)

A dual breed (beef and milk) cow near Oeschine...Image via Wikipedia
HISTORIAS DE PAPAS (7)
Regreso al muchachito de esta historia. Este llegó al campo temprano en el auto del patrón, quien lo trajo desde el pueblo. No conocía a nadie y se sintió muy solo por primera vez en su corta vida. Sus hermanos y sus amigos estaban lejos. Su padre estaba trabajando en otro campo que vaya a saber donde quedaba. Solo seguía a su lado el  cálido recuerdo de las palabras de su madre, recomendándole:
     
- “…portate bien y hacé caso!”
     
Esa primera mañana hizo de todo, a medida que le fueron enseñando. Llevó las vacas lecheras hasta el potrero después de ser ordeñadas, conociendo con dolor lo que eran los “abrepuños” cuando sus espinas le bandearon las alpargatas y le sacaron sangre, metiéndose casi hasta el hueso en ese dedo gordo que hasta el momento pisaba descuidado.  LEER MÁS>>>
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